Promover el diálogo como estrategia para fortalecer la concordia nacional

By mayo 31, 2018ACDE
El Cronista | Jueves 31 de mayo de 2018

 

Lo paradójico es que el país ofrece talentos individuales o colectivos que ganan relevancia mundial; nuestros productos alimentan muchas latitudes o somos visitados por turistas que reconocen la calidez y calidad de nuestra gente y entornos naturales, sin olvidar la generosidad de esta tierra al recibir millones de compatriotas que buscaron aquí y lo siguen haciendo un mejor destino.

El debate público se ha radicalizado y nuestros líderes, sean políticos, empresarios o sindicales, compiten en marcar
diferencias, tanto mejor si estas posturas lucen irreductibles; pareciera que para ganar la atención sólo vale la descalificación y demonización del pensamiento alterno.

¿Existen razones históricas, sociales o ideológicas para explicar cómo discrepancias razonables y vitales no logran, en un ámbito democrático, conciliarse en beneficio de todos?, ¿es real la controversia o una apelación de los medios para captar y retener audiencias?, ¿somos una rara avis o ésto ocurre en otras latitudes, más en tiempos de Trump, Brexit o Cataluña?

¿Qué es Argentina, la cuna del diálogo interreligioso o las canchas de fútbol vedadas para los visitantes? ¿Somos un país abierto al migrante o una sociedad cercada por guettos? ¿Cooperamos para explotar el conocimiento, como lo hace el campo o el mundo digital, o buscamos el “sálvese quien pueda”?

Cómo congeniar desarrollo y equidad; inclusión e innovación; urgencias e importancias; futuro y presente.

La Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) reúne individuos convocados en trabajar por el bien común y en nuestro próximo Encuentro Anual “Hacia una Argentina integrada y plural” nos propusimos debatir sobre esta creciente intolerancia que prendió entre nosotros: cómo recuperar el afecto social y promover el diálogo como estrategia para fortalecer la concordia nacional y volver a ser un proyecto único de país.

Para ello convocamos protagonistas que aportan visiones contrapuestas y duras en muchos casos, pero siempre con
respeto y honestidad intelectual, para invitarlos a dialogar, compartir buenas experiencias y buscar coincidencias que sanen esta dolorosa grieta abierta entre compatriotas.

Necesitamos recuperar el tiempo perdido y corregir conductas que solo garantizan volver a tropezar con viejas y
conocidas piedras como el llamado “pensamiento único”, efectivo atajo de corto plazo, pero garantía de inestabilidad y enemigo mortal de la sustentabilidad de políticas públicas.

Nada será realmente distinto si no estamos dispuestos a cambiar. Desde ACDE alentamos que el cambio comience en
uno y en recuperar el valor de conocer y atender la opinión -no del cercano- sino del distante, buscando en ella lo que
nos enriquece y nos hace mejores.

Para muchos esta actitud puede parecer inocente o incluso débil. Pero resulta imprescindible rescatar la diversidad de nuestra gente, apostando por un camino nuevo, confiados en ser juzgados por el compromiso y esfuerzo por una buena causa, más allá de circunstanciales resultados que, muchas veces, no resultan conducentes.

No son tiempos para victimizarse o exigir soluciones a terceros, menos para cruzarse de brazos en una mezcla de
confianza o resignación; por el contrario, son tiempos para ponerle el hombro al país, dejar de lado viejas controversias, egos y matices y trabajar juntos la solución a este laberinto que hemos construido, sabiendo que de él debemos salir todos.

Tenemos la capacidad, el momento es propicio y la sociedad nos observa y espera conductas ejemplares de nuestra parte.

 

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