Palabras de cierre

Buenas tardes a todos. Estamos llegando al final de este nuevo encuentro Anual ACDE y lo primero que me surge es agradecer. Agradecer a Dios por habernos permitido en su Divina Providencia encontrar las personas y los talentos necesarios para que este trabajo compartido haya sido tan fecundo.

Gracias, querido Luis Guastini por haber conducido con tanta lucidez y entrega personal el equipo organizador que se puso este Encuentro al hombro desde hace casi un año.

Gracias Ana Pico y en tu persona a todo el equipo de ACDE, que vive con pasión el servicio a esta casa común del empresariado que sigue a Cristo que es nuestra querida asociación, fundada hace más de 70 años por el Venerable Enrique Shaw.

Gracias a cada uno de ustedes, líderes empresariales, socios de ACDE por confiar en nuestra propuesta y acercarse estos días a este hermoso espacio del Regimiento de Patricios.

Es para nosotros una gran alegría que hayan sido tantos los que vivieron estos días su primera experiencia con ACDE. Fueron muchos más los jóvenes que pusieron sus corazones en acción a lo largo de estas jornadas. Es el resultado del esfuerzo que hicimos para promover la inclusión desde la misma génesis del Encuentro. Para ello tomamos la decisión, no tan fácil ni tan obvia de salir de la zona de confort que nos dan lugares especialmente preparados para eventos empresariales para optar por un espacio que además de hermoso y confortable, nos remonta al origen mismo de nuestra Patria. Y elegir, además, los sabores de una comida surgida en la economía social. Como para recordarnos con hechos y no sólo con palabras que estamos convocados a reconstruir el sueño de nuestros Padres fundadores que pensaron una Patria para todos, sin barreras para la inclusión.

Quiero compartirles la emoción que sentí cuando abrió nuestro Encuentro con el Himno nacional tocado por Banda del Regimiento de Patricios.

Cada año, ACDE pone sus Encuentros anuales bajo el impulso de lemas que quieren ser un humilde aporte a la reflexión nacional.

Este año nuestro lema es “Creer para crecer”.

Qué tema de mayor actualidad para la Argentina de estos días que el debate sobre el crecimiento. Hemos vivido estos días con los pies bien puestos sobre la tierra y nos duele la realidad de una sociedad en la que la mayor parte de los argentinos son pobres, la mayor parte de los pobres son niños y la mayor parte de los niños no tienen acceso a condiciones dignas de salud y educación.

Sin embargo, nos abrimos a la esperanza con los testimonios que aquí hemos escuchado de quienes están viviendo verdaderas experiencias de promoción comunitaria.

En un momento en el que como argentinos estamos llamados a superar décadas de estancamiento, desde ACDE queremos hacer propia la frase de Pablo VI “el desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico debe ser integral, es decir promover a todos los hombres y a todo el hombre”

No habrá auténtico crecimiento cristiano si no alcanza todas las dimensiones de la vida social, también por ejemplo la educación que en ACDE consideramos “el primer objetivo de un plan de desarrollo”

No habrá auténtico crecimiento cristiano si no alcanza a todos los hombres porque no debe haber excluidos en el esfuerzo de construir una Patria de hermanos. En este sentido, creemos urgente desplegar políticas para atender la cuestión social. No dejemos a nadie afuera del camino. Argentina tiene el potencial económico, los recursos humanos y materiales para que nadie quede fuera de los beneficios del desarrollo.

Pero quizás el aporte más valioso que podemos hacer como empresarios cristianos a la reflexión sobre el crecimiento en Argentina es que, para que éste sea integral, es necesario CREER.

Como los padres fundadores de nuestra Nación que invocaron su protección como fuente de toda razón y justicia en la Constitución Nacional, nosotros creemos en DIOS que se encarnó en Jesús.

En las entrevistas que hicimos con importantes medios de comunicación antes del Encuentro, me sorprendió una periodista económica que al final de su entrevista, nos preguntó directamente quién era Cristo para nosotros. Nunca perdamos de vista que el aporte más enriquecedor que podemos hacer desde ACDE en nuestro diálogo con los actores sociales es dar testimonio explícito de nuestra fe en Jesucristo.

Desde la fe en Dios creemos en la capacidad de bien, verdad y belleza que reside en el interior de nuestros corazones y en el de todos los argentinos. Desde nuestra fe en Dios nos sentimos llamados a vivir la “noble vocación empresarial” como la define el querido papa Francisco, a multiplicar los talentos que hemos recibido y a construir el Bien Común.

Este Encuentro ha sido una buena muestra de ello, viviendo ese doble movimiento: hacia dentro, hacia lo más profundo de nuestras creencias y hacia afuera, a las necesidades de los más pobres y de los más necesitados. Hemos visto cómo empleados de una organización se organizan para tener un espacio en el que puedan vivir su espiritualidad y a la vez cómo una marca puede promover el empleo en los sectores más carenciados. Hacia lo más hondo de nuestras creencias para alumbrar la transformación de la cultura empresarial argentina.

Les agradezco a todos los que se hicieron estos días compañeros de nuestra ruta. En estos años hemos sumado muchos nuevos socios que comparten esta esperanza y estos valores. Y lo que más me entusiasma, muchos jóvenes de distintos puntos del país que se acercan a compartir experiencias y ofrecer su tiempo para liderar cambios con propósito en sus organizaciones. Queremos ser más. Queremos ser mejores. Y para eso los necesitamos a ustedes. Los que son socios, renovando su aporte y su compromiso y los que no son socios asumiendo el camino de ACDE como propio.

Quiero terminar mis palabras saludando a los hermanos de las ACDEs de todo el país que hoy están aquí presentes. Gracias por el esfuerzo de comunión y por el trabajo de plantación de Acde en toda la geografía del país, para que el sueño de Enrique Shaw llegue a todos los rincones de nuestra nación.

A todos, nuevamente gracias por acompañarnos ayer y hoy. Espero que estas dos jornadas nos sigan impulsando a poner nuestros corazones en acción y nos reencontremos el año próximo con la satisfacción de haber puesto una semilla para la transformación de la cultura empresarial argentina.

 

 

Silvia Bulla

Presidente de ACDE

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